Estoy muy enamorada de un hombre que conocí en el trabajo. Tenemos unos treinta años y somos muy compatibles en todo con excepción de la religión. Aunque él no es cristiano, me acompaña a la iglesia y tengo la esperanza de que algún día se convierta. En la iglesia no he encontrado a ningún buen candidato. Además, los valores morales de este hombre son más altos que los de hombres que he conocido en mi iglesia. ¿Qué piensa usted de la posibilidad de que él se convierta? Estoy dispuesta a correr el riesgo.
Entiendo la dificultad. Buscar a alguien con quien puedas compartir tu vida espiritual reduce drásticamente las posibilidades de encontrar algún candidato. Existe la eventualidad de que tu amigo pueda convertirse. Pero la advertencia bíblica contra la unión de un creyente y un infiel todavía está vigente. Nunca te cases con la esperanza de que alguien cambie. Si fracasas en el intento, estarás comprometiendo para siempre tus valores, así como tu estado mental, emocional y físico. Esto será muy peligroso.
No intentes ignorar el problema, justificar tu relación o desobedecer a Dios. Por lo contrario, piensa seriamente en lo que esta decisión significa para ti y para quien dices amar. A menos que lo hagas ahora, lamentarás las consecuencias de haber entrado en una relación desigual.
Imagínate la frustración de dos arquitectos que intentan edificar una casa con dos tipos de planos diferentes. Tener planos y materiales diferentes llevará a tal confusión y conflicto que hará fracasar el proyecto. Es obvio: “No se puede construir una casa a partir de dos modelos discordantes”.
El mismo consejo se aplica a los enamorados ilusionados que quieren casarse contando con planos espirituales disímiles. Cuando uno es y el otro no es cristiano, es imposible lograr la unidad espiritual. ¡Cuán diferente es el matrimonio cuando ambos esposos buscan a Dios en medio de las dificultades y encuentran juntos refugio y fuerzas para luchar!
Sorprende ver cómo la desobediencia florece con racionalizaciones como las que se encuentran en tu carta. Necesitas valentía para poner fin a esa relación. Al principio experimentarás un fuerte dolor, pero luego te sobrevendrá una paz asombrosa. Rodéate de amigos cristianos que puedan apoyarte con sus oraciones. Si tomas esta difícil decisión ahora, obtendrás paz más rápidamente.
Tengo 28 años y estudio en una universidad pública. Realmente me gustan algunas de sus ideas sobre el cortejo que leo en sus libros, pero no estoy convencido de que las chicas no cristianas sean una influencia negativa sobre mí. ¿Qué piensa usted acerca de salir con alguien que no comparte nuestra fe?
Algunos jóvenes solteros se sienten incómodos con la advertencia de Pablo: “No se unan en un mismo yugo con los que no creen” (2 Corintios 6:14, VP). Y comienzan con racionalizaciones: “Sé que no es cristiana, pero va a la iglesia conmigo y estoy seguro de que se convertirá”. “No hay nadie en la iglesia para mí”. “Es cierto que no es cristiana, pero tiene principios mejores que otras chicas que conozco”.
Entiendo la racionalización así como la dificultad. Es posible que ella pueda convertirse algún día, pero la advertencia contra el matrimonio entre creyente y no creyente sigue siendo válida. Hay muchos hombres y mujeres en nuestras iglesias casados con no creyentes. Algunos se convierten después de casarse, pero la mayoría no lo hace. Como resultado, experimentan el dolor de la soledad espiritual.
La compatibilidad espiritual es fundamental. En momentos de crisis, quienes adoran juntos unen sus fuerzas para superar las dificultades. Todas las parejas enfrentan problemas o tragedias. Este mundo imperfecto tiene mucha maldad, dolor, decepción, enfermedad, agitaciones emocionales, reveses financieros y muerte. Cuando los esposos buscan a Dios en oración, encuentran juntos fortaleza y valor, cosa que no se obtiene en la soledad espiritual.
“No se unan en un mismo yugo con los que no creen” dice la sabiduría divina. Los cristianos solteros deben prestar atención o cosechar las consecuencias de vivir en un hogar ensombrecido. Dios no dio este consejo para evitar que encuentres tu pareja, sino para protegerte del dolor. No te involucres sentimentalmente con alguien que no comparte tu fe al punto de no poder pensar en tu futuro sin esa persona. La manera más segura de protegerte contra ese dolor es decidirte a salir sólo con quienes profesan tu misma fe.
Nancy Van Pelt es una consejera familiar profesional que ha publicado 27 libros sobre el tema, los que han sido traducidos a más de 30 idiomas. Estas dos preguntas y respuestas han sido seleccionadas de su último libro, escrito con Madlyn Lewis Hamblin, Dear Nancy: A Trusted Advisor Gives Straight Answers to Questions about Marriage, Sex, and Parenting (Nampa, Idaho: Pacific Press, 2005).
Mi novia y yo tenemos una relación estable. Siendo que planeamos casarnos en poco más de un año, al terminar nuestros estudios universitarios, estamos considerando las ventajas de vivir juntos antes de nuestro casamiento. Esto nos ayudará a ahorrar dinero, conocernos más el uno al otro y nos permitirá fortalecer nuestro compromiso mutuo. Algunos de nuestros amigos nos dicen que esto no es sabio. ¿Qué es lo que piensan?
Vivir juntos sin haber formalizado un contrato matrimonial puede parecer práctico, especialmente cuando hay un mutuo compromiso de casarse en un futuro.
Sin embargo hay un gran número de desventajas que necesitan considerar. Obviamente debes preguntarle a tu novia qué es lo que ella siente con respecto a esta idea. La mayoría de las mujeres miran la convivencia con cierta aprensión y la ven como transitoria, inestable e insegura. Con mucha razón, ellas prefieren la seguridad del matrimonio desde el primer día. Los estudios comparativos entre mujeres que conviven con sus novios y mujeres casadas, muestran que las primeras sufren de mayor insatisfacción y depresión.
Varios estudios revelan una mayor incidencia de violencia doméstica hacia mujeres y niños cuando no existe un casamiento legal. Mas aún, cuando se formaliza el matrimonio, las parejas que convivieron en la etapa de noviazgo experimentan niveles más bajos de satisfacción durante los primeros años de matrimonio que aquellas que se casaron sin convivencia previa. Esto se demostró por primera vez en un estudio pionero realizado en la década del 80 en Canadá y conducido por Robert Watson. En investigaciones similares realizadas en otras partes y con posterioridad, se encontraron resultados consistentes. Quizás el investigador más activo en esta área es David Olsen de la Universidad de Minnesota, quien estudió a más de 20 mil parejas comprometidas y casadas. Se demostró consistentemente que las parejas que han vivido en forma separada antes del matrimonio tienen el nivel más alto de satisfacción en el matrimonio. Por el contrario, las que conviven antes de casarse mostraron el nivel más bajo.
Un matrimonio comprometido y legal, en oposición a la convivencia, tiene varias ventajas. Aquí hay algunas:
1. La relación matrimonial crea un compromiso público y privado, como así también altas expectativas en la pareja. Esto produce mayor estabilidad.
2. Cuando surgen las crisis, los casados demuestran un alto nivel de energía y voluntad para resolver el conflicto. Esto se debe a que el matrimonio es visto como un compromiso estable y permanente.
3. Cortar los lazos matrimoniales es generalmente considerado como un último recurso, a diferencia de que?romper un arreglo de convivencia es mucho mas fácil (cerca de la mitad de las parejas conviviendo fuera del matrimonio se separan). Esto es especialmente significativo para parejas cristianas que ven el matrimonio como un compromiso para toda la vida.
4. El matrimonio es universalmente respetado, mientras que la convivencia generalmente acarrea un estigma social. La mayoría de las sociedades y familias esperan que una pareja comprometida se case y no simplemente que convivan. ?Si de todos modos lo hacen, esto acarrea una alienación de la familia y mucho dolor para los seres queridos como ser los padres, hermanos y otros familiares.
5. Cuando se interrumpe un matrimonio, la ley hace provisión para los hijos y el cónyuge. Para las parejas que conviven, las promesas verbales o acuerdos previos generalmente no tienen ninguna consecuencia.
Si tú y tu novia son cristianos respetuosos de la Biblia, deberían tomar en consideración la alta visión que Dios ha tenido acerca de la unión matrimonial desde el mismo comienzo. Jesús mismo realizó su primer milagro en Caná celebrando y dando su sello de aprobación en un casamiento. A pesar del aparente beneficio de la convivencia, esto es en realidad un pobre sustituto del vínculo matrimonial legal entre un hombre y una mujer que se aman verdaderamente y que permanecen castos hasta proferir sus votos ante Dios y en presencia de familiares y amigos. Jamás se arrepentirán.
Julián y Annette Melgosa son autores del libro To Couples (Madrid: Safeliz, 2004). Julián es decano en la Escuela de educación y psicología en Walla Walla College y Annette es bibliotecaria en esa institución en College Place, Washington, EE.UU. Email: melgju@wwc.edu; melgan@wwc.edu.
Ella conoce mis temores, mis deseos, mis miedos... ella sabe cuando siento pena, dolor, angustia y cuando estoy feliz...
La mujer que amo me sacó del letargo, me mostró que en la Tierra hay ángeles sin alas que caminan a nuestro lado, que velan por nosotros de una manera especial... que aunque no podamos distinguirlos o verlos, ellos están siempre cuidando de nosotros... Ella es ese ser tan especial que puso Dios en mi camino...
La mujer que amo... es invisible a mis ojos todavía... pero es tan concreta en mi corazón que sin verla la veo, que sin tocarla la toco, que sin besarla la beso, la siento dentro de mí...
Amor, si tan solo pudiera abrirme el pecho y darte todo mi corazón... si tan solo pudieras ver que en él late furioso mi amor por ti... si tan sólo pudiera regalarte ese soñado amanecer, y despertar contigo envueltos en ese manto de ternura que brota de nuestras almas... sería la persona más feliz del universo...
Amor mío... seguiré soñando con ese día... seguiré pidiéndole a Dios por un momento a tu lado, por una caricia de tus manos, por un beso de tus labios...
Y así poder decirte que te amo... amor mío.
Dios te bendiga hoy y siempre











